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Es un hombre puertorriqueño que paso 17 años, 8 meses y un día de su vida en el pabellón de la muerte esperando a ser electrocutado pues fue sentenciado a muerte por un crimen que no cometió.

ACUSACION

El 2 de mayo de 1984, en Florida, fue acusado del asesinato de Delbert Baker, un hombre blanco dueño de una escuela de cosmetología encontrado muerto con tres disparos y la garganta cortada el 13 de septiembre de 1983.

JUICIO

Juan no tenía dinero para pagar un abogado, su juicio se basó solo en dos personas que testificaron en contra de él porque habían negociado con los fiscales para recibir un trato más favorable y reducir sus sentencias, pero no había evidencia física en su contra.

Su juicio concluyo en tiempo record:

Comenzó un lunes con la selección del jurado.

El martes, el jurado ya conformado recibió las instrucciones sobre cómo comportarse en el juicio.

El miércoles, la fiscalía presentó sus pruebas.

El jueves, el juicio concluyó y el jurado entró a la etapa de deliberaciones. Esa misma tarde ya había tomado una decisión y lo declaró culpable.

El viernes el juez declaró la pena de muerte, sentencio a Juan Meléndez a morir en la silla eléctrica.

CONVENCIDO DE QUITARSE LA VIDA

Una vez condenado, Juan Meléndez estaba plenamente convencido de que quería quitarse la vida para adelantársele a la muerte, así que elaboro cuidadosamente con bolsas de basura una soga para ahorcarse.

Quería ponerle fin a su martirio pero la irrevocabilidad del acto que estaba por cometer le llevó a reflexionar por un instante y justo antes de ponerse la soga al cuello, con la mirada sobre el camastro, pensó: “Quizás deba acostarme y meditar esto un poquito más”.

Fue allí, donde Juan Meléndez se quedó dormido y tuvo un sueño donde vio una playa soleada de aguas tibias que no veía desde su infancia y cuatro delfines. Gracias a ese sueño Juan no se quitó la vida pues él lo interpreto como una señal de esperanza por parte de Dios.

EXONERACION

Fue hasta 16 años después que las autoridades encontraron la transcripción de una grabación donde el verdadero asesino admitía haber disparado en contra de Delbert Baker.

El 3 de enero del año 2002, Juan Meléndez fue exonerado por órdenes de una jueza que determinó que el juicio por asesinato en el que había sido sentenciado a morir estaba plagado de irregularidades.

Luego que se probara su inocencia en todos los cargos que se le imputaban, Juan volvió a ser un hombre libre físicamente pero atado a una lucha en contra de la erradicación de la pena capital pues acualmente Juan se dedica a compartir su historia y luchar por la erradicación de la pena de muerte, por ser una sentencia racista, cruel, que implica muchos riesgos y comete muchos errores.