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Colombia 2014

‘Estar en la cárcel y ser inocente duele de una forma diferente’

La vida de este periodista estadounidense cambió luego de estar preso un año sabiendo que no era culpable. Ahora se dedica a defender a reos que atraviesan la misma situación. En diálogo con El Espectador Volz contó su experiencia tras las rejas y su vida siete años después de recobrar la libertad.

El 17 de diciembre de 2007 Eric Volz volvió a nacer. A sus 28 años el estadounidense salió de prisión luego de permanecer 14 meses en la cárcel Modelo de Nicaragua, la más poblada y peligrosa. Luego de que en noviembre de 2006 hubiese sido condenado a 30 años de prisión por los cargos de violación y asesinato.

* El día del asesinato

El 21 de noviembre de 2006 comenzó la pesadilla de Volz, quien para ese entonces era uno de los periodistas extranjeros más reconocidos en Nicaragua. Estaba en un salón de juntas con 10 personas en Managua. Según pudo constatar al medio día realizó un par de llamadas desde su celular y chateó a través Messenger.

Mientras estaba en la reunión su teléfono sonó. Contestó y la voz al otro lado de la bocina le indicaba que Doris Jiménez, su exnovia, con la que había terminado seis meses antes una relación de un año había muerto. En la boutique Sol Fashion, ubicada en San Juan del Sur, yacía su cuerpo sin vida. La mujer había sido violada y asfixiada dentro de su local. Inmediatamente Volz tomó sus cosas y condujo por dos horas desde Managua hacia la ciudad costera. En el camino recogió al padre de la víctima y estuvo con su familia durante dos días.

El día del entierro asistió a las honras fúnebres y 15 minutos después la policía lo capturó. “Reaccioné como cualquier persona, les dije que era un error. También que cuando se tomaran el tiempo y hablaran con mis amigos sabrían que no estaba en esa ciudad durante el asesinato”, recuerda Eric.

En ese entonces, acusaron a cuatro personas. Después de mucho tiempo de aplazamientos de audiencias y de que sus pruebas fueran rechazadas. Uno de los acusados quedó libre se convirtió en el testigo estrella de la Fiscal. Mientras tanto Volz seguía pasando su pena en la cárcel Modelo, “mi familia, mi abogado y el Gobierno de mi país nos dimos cuentas de que las evidencias no eran suficientes y que había poderes e influencias por encima de la ley que podían complicar el proceso legal”, asegura el estadounidense.

Han pasado siete años desde que Eric regresó a la libertad, Sin embargo, es enfático en decir que en su caso la presencia mediática era muy importante, “allá la cultura de los medios es reportar lo que venda ejemplares. Así que la narrativa que le dieron era que un gringo era culpable, nunca dijeron a qué me dedicaba y presentaron una perspectiva muy sesgada”.

Pasó más de un año tras las rejas. La sala de apelaciones lo declaró no culpable pero aun así el Gobierno no lo liberaba. Finalmente lo deportaron, salió para Honduras, y luego viajó a Estados Unidos. De ese diciembre tiene recuerdos amargos, y sostiene que fue lo más duro que ha vivido, porque según él estar en la cárcel y ser inocente duele de una forma diferente que estarlo siendo culpable.

* El defensor

Cuando llegó a Estados Unidos lo único que quería era descansar. “Mi realidad fue distinta a la del resto de reos. Había mucha tensión, todo el mundo quería hablar conmigo, con mi familia”. Sin embargo, toda su vida se había desaparecido, atrás quedaron sus triunfos como periodista, su trabajo en la Revista El Puente de Nicaragua, sus amigos. Buscó una forma de sanar sus heridas, decidió contar su historia, escribió el libro ‘Gringo Nightmare’ (La pesadilla de un gringo) hizo una gira y compartió su experiencia con familiares de víctimas en la misma situación, abogados, iglesias, ONG ́s, y hasta con el mismo gobierno. Conoció a la Red Inocente que funciona hace 15 años en Estados Unidos, un grupo de abogados, fiscales, profesores y estudiantes que dedican sus días a defender a condenados que pagan penas en la cárcel siendo inocentes.

Así fue como conoció a Justin Brooks, el profesor de la Escuela de Leyes de San Diego, y director de la Red Inocente de California quien desde hace 20 años defiende junto a sus 20 estudiantes, ocho abogados y un sin número de voluntarios casos similares.

Los dos coinciden en que la necesidad de justicia los buscó para ayudar a quienes están tras las rejas injustamente. “Cuando la vida te abre ese libro ya no lo puedes cerrar. No lo puedes ignorar, tendrías el corazón muy duro”, concluye Eric, que ahora dirige la organización David House International Crisis Agency y ha logrado liberar a 16 personas en los últimos cuatro años en Nicaragua, México, Italia, Irán, y que justamente esta semana estuvo en Catar analizando un caso.

Hoy estos dos hombres están en Colombia participando de la III Conferencia Anual Panamericana Red Inocente en la Universidad Manuela Beltrán de Bogotá, que se celebra hoy y mañana.