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Sergio Dorantes Zurita

Lugar de Condena: Ciudad de México, México
Delitos: Homicidio
Sentencia:
Años Servidos: 6 años
Liberado: 30 de marzo de 2012

Nacido en la pobreza, Sergio Dorantes emigró a Inglaterra cuando tenía 24 años, aprendió fotografía, volvió a México 18 años más tarde y se forjó una brillante carrera, trabajando para prácticamente todos los periódicos y revistas más importantes del mundo occidental. Se casó, se separó y el 4 de junio de 2003 encontraron a su ex esposa muerta, con un cuchillo clavado en el cuello, en la oficina de la revista Newsweek en Ciudad de México, donde ella trabajaba como administradora.

A partir de ese momento y a pesar que no se encontró ninguna evidencia de sangre, cabello o huellas de Dorantes en el lugar de los hechos, la policía lo identificó como el principal sospechoso. Pero, pese a los esfuerzos de la fiscalía, un juez dictaminó que no existían pruebas contra él. Poco después el juez fue remplazado por otro, más ameno a los deseos de los agentes investigadores.

La Ministerio Público local, adscrita a la Fiscalía Descentralizada de Coyoacán, María del Rocío García, responsable de la investigación, pagó los servicios de un hombre para que sirviera como testigo del caso. Luis Eduardo Sánchez Martínez, amigo de un hermano de la Ministerio Público, es el hombre que a cambio de mil pesos, rindió la declaración que destruyó al fotógrafo al asegurar que lo había visto salir del edificio donde ocurrió el crimen.

La Ministerio Público le había dicho que “tenía una pesquisa previa que no podía sacar y que necesitaba un testigo para que declarara, que no tendría ningún problema porque lo que quería era archivarla, que me pagaría la cantidad de mil pesos por presentarme a declarar, en virtud de que necesitaba dinero pues mi salario era precario, se me hizo fácil aceptar”, declaró en la investigación.

“Tenía que decir que yo iba caminando por la banqueta y por la puerta chica salió una persona de sexo masculina de aproximadamente 1.65 metros de estatura, con cicatrices de acné en la cara y delgado, que al ir caminando había chocado con esta persona, insistiendo en que debía decir que este sujeto se notaba alterado”, detalló el testigo pagado. Así se armó la historia que arruinó a Dorantes. La Procuraduría capitalina, no investigó otras figuras importantes que podían esclarecer el homicidio y se centró en el fotógrafo.

Se abrió una investigación del caso y en enero de 2004 la fiscalía de la capital emitió una orden de arresto contra Dorantes, quien decidió huir de México. Sin embargo, casi dos años después de lo sucedido, el supuesto testigo se retractó de sus declaraciones e incluso fue sentenciado a la cárcel. El ministerio público ocultó la retracción de Sánchez Martínez al abogado de Dorantes y esta solo salió a la luz por casualidad, gracias a la curiosidad de un joven empleado de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Aún así, el proceso de extradición contra Dorantes continuó.

El 20 de febrero de 2007 fue detenido en EE.UU., encarcelado en Santa Rita y en la prisión de máxima seguridad en Oakland, California y en octubre de 2008 entregado a las autoridades mexicanas, que le encarcelaron en el Reclusorio Oriente de la capital.

La suerte que liberó a Dorantes de la cárcel no es casual, Sergio Aguayo, el notable académico y activista político, se interesó en su caso a tal punto que lo puso en contacto con uno de los abogados más prestigiosos de México, Alonso Aguilar Zínser, quien decidió defenderlo.

Después de 6 años de sufrimiento carcelario, el juez XXIV de lo penal, Joel López Núñez, lo absolvió el 30 de marzo de 2012. Ese fallo fue ratificado el 6 de julio de 2012 por el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, que en segunda instancia confirmó la sentencia y lo liberó.

Sergio Dorantes fue puesto en libertad; pero ahora, está enfermo, su carrera destruida y no tiene dinero. Con espíritu invencible, Sergio Dorantes Zurita, va hacia delante y pretende crear la ONG ‘Culpable Sin Evidencia’, la cual denunciará los abusos, las injusticias, y las inconsistencias, que han padecido varios confinados. De esta forma, trabajará con grupos de Derechos Humanos, para evidenciar el colapso de la justicia mexicana.